Mini Candy Bar

jueves, 10 de marzo de 2011

Estanterías para las Lecturas

ESTANTERÍAS PARA LAS LECTURAS

Otro jueves, ha llegado silencioso, despacito, repentino. Menos mal que una es previsora, y tiene todo medio calculado, y tengo preparada para vosotros la recomendación de uno de esos libros que desde que lo leí, hace ya un par de años, me encanta ver su portada, y acordarme de cuando me zambullí en sus líneas. Estaba pasando unos días de verano en casa de mis abuelos, y entre mosquito y mosquito me pasaba los atardeceres leyéndolo... Qué buenos recuerdos.

Es una obra de Jeannette Walls, autora americana, de la que confieso sólo haber leído esta obra, pero que si se me pone delante otra , la añadiré a mis larga lista de propósitos. No me dan las horas del día (ni de la noche) para leer todo lo que tengo en cola.

Se titula EL PALACIO DE CRISTAL, y es uno de esos libros que no te dejan indiferente. Con los que sientes lo que sienten sus personajes, con los que te metes en su piel, y te hacen daño las cosas que a ellos les hieren, y que sufres con su tristeza.  Cuando empiezas, te parece que la trama es lenta, que todo transcurre muy despacio; pero no es así. Lo que ocurre es que te envuelve en su ritmo y mediatiza incluso tus movimientos.

A priori parece un poco triste, pero no es así, es la historia que encarna la esperanza de creer que todo va a cambiar para mejor, mucho mejor.

Portada de El Castillo de Cristal


Os doy la pista:

Una exitosa periodista que durante muchos años ocultó un gran secreto. El de su familia. Una familia al mismo tiempo profundamente disfuncional y tremendamente viva, vibrante. El padre, Rex, es un hombre carismático y entusiasta, que logra transmitir a sus hijos la pasión por vivir. Les enseña física, geología, les cuenta historias. Pero Rex es alcohólico, y cuando está borracho se convierte en una persona destructiva y poco de fiar. La madre es un espíritu libre, una pintora muy orgullosa de su arte que aborrece la idea de una vida convencional y que no está dispuesta a asumir la responsabilidad de criar a sus cuatro hijos.


La familia Walls es una familia errante. Viven aquí y allá y sobreviven como pueden. Los niños aprenden a cuidar de sí mismos, se protegen unos a otros, y finalmente consiguen salir del círculo infernal en que se convierte la familia para marcharse a Nueva York. En el camino quedan noches donde duermen al aire libre en el desierto, pueblos donde acuden por una semana a la escuela, vecinos que los ayudan y abusos de todo tipo.


El castillo de cristal es la historia conmovedora de una familia que ama y que también abandona, que es leal y al mismo tiempo decepciona. Es uno de esos libros después de cuya lectura uno no permanece igual sino que sale cambiado para siempre. Lo prometo.


Miss Owl

1 comentario: